Este blog se dirige a una comunidad de investigadores del arte interesados en evaluar los valores de las manifestaciones artísticas en sus contextos históricos sincrónicos y diacrónicos, desde la perspectiva de la dialéctica cultura oficial – contracultura juvenil. La autora, Mihaela Radulescu, es docente e investigadora semiótica.

martes, 4 de septiembre de 2012

Fotografiando beat


Estamos asumiendo que beat es un estado de ánimo caracterizado por resistencia ante un sistema cuyos efectos son experimentados como invasivos, agresivos y manipuladores, un sistema que asigna roles y espera una completa obediencia y funcionamento regido por sus reglas, que no valora la individualidad y su libertad de expresión. Asumimos también que en el proceso del distanciamiento del sistema y de generación de su propio mundo, el individuo beat  privilegia su impulso creativo, como modo de ser, mirando para adentro, ampliando las fronteras de la percepción y del concepto de la existencia, exaltando la individualidad y dedicándose a vivirla y expresarla, al margen de las exigencias sociales en las cuales le es dado vivir.  Los recursos para lograrlo son varios y diversos, desde el aislamiento social hasta el consumo de estimulantes, pasando por una vida intelectual intensa, con debates, lecturas, indagaciones y por  el experimento del nomadismo contemporáneo, el desplazamiento obsesivo, sin una finalidad predeterminada.  Estado de ánimo e impulso creativo, el fenómeno beat ha desarrollado también preferencias por determinadas formas de expresión:  el texto literario, que promueve la introspección, llevada hasta los límites ; la gráfica, crónica nerviosa de las vivencias del mundo, percibidas en su densidad caótica y la diversidad de la realidad, nunca homogenizada,  con sus diferencias y rupturas a la vista; el teatro,  por su carácter revelador de verdades, vía catártica de descubrimiento del propio ser; la fotografía, ojo penetrante, capaz de superar la superficie engañosa de las cosas y descubrir las tensiones y desperfectos de este mundo.  Son expresiones  que desarrollan un agudo espíritu analítico, que  identifican en el entorno las claves para un contacto sensible con la fracturada relación del ser humano con su mundo. Cada una de estas expresiones ha internalizado los rasgos beat: la fragmentación, la densidad, la tensión, el conflicto, la subjetividad.
A partir de estas premisas, podemos recorrer el complejo mapa que la fotografía trazó, desde la postguerra hasta ahora, e identificar  expresiones beat; asimismo, comprender su funcionamiento referencial, que nos lleva a varias líneas de desarrollo discursivo.
Una primera observación, es que la mirada fotográfica beat registra su entorno urbano, sensible al individuo  “ perdido en el laberinto” y sometido a varias agresiones, desde la pobreza o la soledad, hasta las diferencias irreconciliables originadas en las historias  de vida.

Robert Frank
Un ejemplo significativo ofrece el trabajo de Robert Frank , fotógrafo norteamericano de origen suizo,  que analiza al modo beat  a los norteamericanos , ante la perdida del “ sueño americano”. Publicadas en el libro 'The Americans', en 1959, las 83 fotografías  que resultaron de esta indagación presentan un carácter de instantáneas  con retratos que  se ven   fragmentados, vacíos, ocasionalmente fuera de foco. El libro , criticado como "antiamericano", se basa en  un periplo de casi  16.000 kilómetros y 27.000 fotos. 








Más allá de los límites de la ciudad, la misma naturaleza se vuelve agresiva, quitándole al individuo la posibilidad de integración.




 Y, una imagen que se vuelve recurrente, en tanto que símbolo :



Daido Moriyama
En Japón, casi al mismo tiempo que Robert Frank ,  Daido Moriyama explora la realidad de postguerra; su mirada se fija en el desprendimiento del individuo de su  contexto,  en su desequilibrio y tensión, por lo cual su discurso se caracteriza por ausencia de contexto,  encuadres inclinados, granulación evidente y fuertes contrastes. 







Y, una vez más, el camino: 





Otros fotógrafos  se centran en el individuo en su espacio privado, como extensión de su diferencia / memoria / historia de vida. Es el caso de Larry Clark.



 O de Dennis Hopper:



 Anton Corbijn



Jan Saudek


El discurso se vuelve conceptual cuando se construye con una intención que supera la revelación incisiva de una realidad. En este caso, la fotografía beat construye realidades simbólicas, con una propuesta de lectura e interpretación abierta.

  •             Sea que se usa el recurso del fotocollage, como en el caso de Sigmar Polke, David Lynch, David Hockney o   Grete Stern:

Grete Stern




  •  Sea que se usa la intertextualidad artística, como en el caso de  Joel-Peter Witkin, y sus fotografías con cadáveres humanos en composiciones que aluden por lo general a la historia del arte:  






  •        Sea que se trata de una estética que asigna un papel importante a la expresión cromática, como en el caso de Jan Saudek:





  •      de una estética minimal , como en el caso de Martin Stranka:




     En todos estos casos, y otros, la mirada beat recrea el mundo a partir de su percepción, con una lectura centrada en la individualidad del ser humano y su relación con el entorno.

      Mihaela Radulescu













viernes, 24 de agosto de 2012

Cultura oficial y cultura alternativa : las huellas beat


La cultura alternativa es una cultura de resistencia que, al oponerse a la cultura oficial,  plantea la identidad individual como la matriz para romper límites y liberarse de las imposiciones. Se trata de  ejercer el punto de vista personal, reivindicando  la libertad de pensar, expresarse, comunicarse, relacionarse de manera  diferente a la norma y apelando al derecho de  disentir de lo establecido.
¿ Porque son importantes las culturas alternativas? Por los efectos del poder en la sociedad.
Michel Faucault: “ Cuando pienso en la mecánica del poder, pienso en su forma capilar de existencia, en el punto en el que el poder encuentra el núcleo mismo de los individuos, alcanza su cuerpo, se inserta en sus gestos, actitudes, sus discursos, su aprendizaje, su vida cotidiana.”

La cultura oficial es una cultura hegemónica que se difunde e impone   a través de los medios de comunicación de masas,  la educación, el arte y los medios de consumo. Sus valores y prácticas regulan el pensamiento y el comportamiento de las personas y configuran simbólicamente la identidad del individuo como parte de un conjunto regido por los parámetros culturales dominantes. Pero, como todo acto de poder, genera también efectos de resistencia cuando la diferencia entre la cultura oficial  y las características culturales de individuos y grupos resulta ser evidente, caso en el cual la cultura oficial es experimentada como oposición.  Entonces, los individuos y grupos configuran su propia cultura como un espacio de sentidos, valores y conductas, como un marco de referencias que los ayuda a defender su statu quo.

Muchas de las culturas alternativas actuales son culturas juveniles, que  reivindican  el derecho de ser y expresarse en sus propios términos. La relativa autonomía de estas culturas desarrollan actitudes  y estilos que les permiten identificarse. A menudo se encuentran en ellas rasgos de las culturas alternativas que se inician a partir de los 50; buscando aun más, encontraremos rasgos románticos, pues se trata en primer lugar de valorarse como individuo , promover  la libertad personal , retejer las relaciones, expresar la disconformidad y actuar libremente contra la presión, los límites,  la autoridad, el convencionalismo, la discriminación. Los recursos son varios y tienen mucho que ver con  disolver las fronteras entre la realidad vivida y la imaginación.

Actualmente, la cultura juvenil experimenta el fenómeno de las tribus urbanas, consideradas por los sociólogos como una respuesta ante la falta de oportunidades y a la dificultad de incorporarse a los parámetros sociales regentes. Una tribu urbana sería un conjunto de jóvenes que cuenta con una ideología, una estética personal, un lenguaje, un territorio y formas artísticas (  música sobre todo) para expresarse. Ver: http://www.quesaen.com/2010/08/17/tribus-urbanas-de-ayer-y-hoy-descubre-a-cual-perteneces/

Aunque las formas actuales tienen que ver con nuestro contexto y con los signos culturales que manejamos, el estado de ánimo no es nuevo. En la generación beat, en los 50, Allan Ginsberg, en su poema Howl ( El Aullido) expresaba la incomodidad y la disconformidad con su entorno, con sus presiones y su fuerza destructiva. 

Allen Ginsberg - Moloch (from Howl movie)

En estas condiciones, el ser humano se enfrenta a perdidas seguidas; la resistencia sería la creación.

Howl Animation Part 1

La depresión asumida y orgullosa sería otra defensa ante lo inaceptable :

Anne Sexton at home reading Wanting to Die

La voz beat se proyecta en el tiempo y encuentra a quienes la llevan adelante, comprendiendo su angustia:

Peter Gabriel: Mercy Street. For Anne Sexton

Peter Gabriel's Mercy Street - directed by Paul Roget.

En los videos anteriores se escuchan las palabras de dos poetas de la época: Allen Ginsberg y Anne Sexton , cuyo poema 45 Mercy Street es objeto del homenaje de Peter Gabriel. La angustia, la introspección, el retiro en su propio universo que se da en la generación beat han sido respuestas individuales de resistencia ante un sistema que sentían ajeno y destructivo, una amenaza para la identidad particular de cada uno. A través de las décadas, estas respuestas han variado, pero han guardado el sentido del rechazo ante el sistema y de defensa de la individualidad.  

Mihaela Radulescu

jueves, 23 de junio de 2011

¿Teatro beat?


El teatro callejero, el happening, la performance invaden el espacio público y cambian los escenarios teatrales a partir de los años 60. Interrogan la modernidad, rechazan los paradigmas, cultivan la expresión libre, espontánea, la improvisación, la informalidad, el juego con los límites, la mezcla de realidad y simulacro. ¿Hay un componente beat en su aparición y su ulterior desarrollo? Probablemente, sobre todo por la  expresión libre de normas y la intención comunicativa del espectáculo, que se distancia del principio “obra de teatro por representar”.  
La vanguardia ya había planteado cambios radicales en la esencia de la representación, que llevan al escenario rituales de ruptura e  iniciación. Alfred Jarry, precursor del dadaísmo y del teatro del absurdo, predicaba la rebeldía absoluta contra la simpleza. El espectador, dice Jarry, debe quedar estupefacto y  salir de la eterna imbecilidad humana, de su eterna lujuria y glotonería, de la bajeza de sus instintos. Para lograrlo, el teatro lo somete al cambio, propiciado por una representación sorprendente y desconcertante, con un  lenguaje agresivo,  personajes desenfrenados y escenas violentas.
  Ubu Rey de Alfred Jarry

Pero en los 60, hay una convergencia de propuestas que coinciden en acusar la sociedad y recrear el teatro, como vivencia simbólica, entre la realidad vivida y la representación artística. El espectáculo vivido es el nuevo concepto  de realización teatral.   Bread and Puppet Theater, creado en 1961 por Peter Schumann, acude a la parábola y al espectáculo popular de la calle para referirse a los problemas contemporáneos. Los recursos son variados, desde uso de objetos encontrados, máscaras, marionetas gigantes hasta el happening del pan repartido al inicio del acto o los gestos simbólicos y la casi ausencia de palabras.
 
  Bread and Puppet Theater

San Francisco Mime Trouppe fusiona  lenguajes artísticos para la disolución de las fronteras entre la ficción y la realidad. Judith Malina y Julian Beck, del Living Theater hacen del escenario un espacio de performance (presencia + vivencia).
 
  Living Theater
Open Theater pone en escena una verdadera documentación histórica, una especie de  collage de fragmentos objetivos y subjetivos .Tratamientos similares desarrollan Free Southern Theater , mas tarde Performance Group de Nueva York (sobre todo en Dionysus in ’69 )  y Wooster Group ( la trilogía Three Places in Rhode Island ) con la misma intención de eliminar las barreras entre el público y los actores, entre la vida y el arte, con ayuda de una estrategia de montaje que valora  la integración híbrida de recursos.  Los directores Richard Foreman,  Robert  Wilson o Lee Breuer, integran recursos provenientes de otras artes. Robert Wilson  incluye elementos de danza, música, artes visuales y arquitectura para crear un ambiente de percepciones y emociones, que se nutre de la interacción de las imágenes y de sus raíces en el imaginario colectivo de la violencia y la injusticia. Richard Foreman,   fundador del Ontological-Hysteric Theater (1968), emplea una construcción similar para volver a los inicios de la creación y /o de la vida, en una intertextualidad evidente con mitos y arquetipos. Otros grupos teatrales, aunque opten por un teatro de la imagen no necesariamente eliminan la trama. Es el caso de Mabou Mines, el cual presenta en 1970  su primera función, The Red Horse Animation en el Museo Guggenheim de Nueva York, buscando generar significados a través del gesto, el movimiento y la imagen. La representación se nutre de la interacción de lenguajes.

Algo parecido se da en la performance, que se afirma a partir de la década de los 70. Interesada en la expresión del cuerpo humano para significar la existencia, las primeras performances  de Bruce Naumann,  Tom Marioni,  Bonnie Shark , Chris Birden o Vito Acconci, crea tiempos / espacios con capacidad revelatoria e implicante. Esta posibilidad de crear realidad vivencial le ofrece a la performance un amplio campo de intervención semántica, para la cual asimila una gran diversidad de recursos. En América Latina, Ana Mendieta y Marta Minujin realizan happenings en que la violencia se vuelve espacio de sentidos. Para Ana Mendieta, los sentidos se relacionan con la perspectiva de género; para Marta Minujin con una representación simbólica de la sociedad, donde su carácter violento y absurdo es asumido o disfrazado en juegos y espectáculos. En los dos casos, se trata de representaciones simbólicas que apelan al imaginario del público. 

Otro enfoque, que borra los límites entre la creación y la vida es aquel  que enfoca la violencia como sacrificio de sí , como en el caso del Teatro de Orgías y Misterios de Hermann Nitsch.

Memento Mori, arte o violencia real, los happenings de H. Nitsch se generan en el marco de un fenómeno cultural y artístico conocido como el Accionismo Vienés.
 
 
En Viena, entre  1965 – 1970, varios artistas plásticos abordan   temas relacionados con los límites emocionales, catárticos, psicológicos del ser humano, hieren su propio cuerpo, muestran sus fluidos, sangre, semen, heces, saliva, etc. El público se ve partícipe de situaciones violentas y  situaciones espontáneas de interacción con el artista, que exhibe  la fragilidad de su cuerpo deformado, alterado y recargado de objetos con  carga simbólica. Gunter Brus describe de esta manera su acción  Selbstverstummelung III (Automutilación III): “Estoy tumbado blanco en una habitación blanca (...) Secciono mi mano derecha. En algún lugar yace un pie. Una sutura en el hueso de mi tobillo. Presiono una chincheta en mi columna vertebral. Clavo un dedo del pie a un dedo de la mano. Los pelos del pubis, brazo y cabeza yacen en un plato blanco. Rajo la aorta con una cuchilla de afeitar. Golpeo una tachuela de acero dentro de mi oreja. Corto a lo largo de mi cabeza en dos mitades. Inserto un alambre de espino en mi uretra y dándole vueltas intento cortar el nervio. Muerdo un grano y lo succiono.”

Pero no sólo el espectáculo experimenta un cambio sustantivo; los textos teatrales también. Eugene Ionesco aborda lo absurdo de la existencia a través de la de- estructuración del lenguaje como vínculo de comprensión y motor de la acción del hombre en el mundo y su re – estructuración a través de mecanismos vacíos que se mimetizan a la realidad, poniendo de manifiesto funcionamiento en el vacío. Samuel Beckett centra sus exploraciones en la disolución del individuo en la nada imperante. Es mucho más que la percepción de lo absurdo, es cruzar la frontera de lo perceptible, de la lógica, de la sobrevivencia misma y asomarse al vacío. La violencia es profunda y ampliamente conceptual, apoyada en los recursos de la repetición y de la descomposición del lenguaje, de la destrucción del vínculo determinista de causa – efecto, de la desaparición paulatina e irrevocable de los referentes y la sensación de inmovilización del tiempo y del espacio. Para Jean Genet el teatro ya no representa al mundo, porque el mundo es por sí sólo un espectáculo. El lenguaje simbólico subraya el carácter de ilusión de la existencia. Esta se da a conocer pero no devela ninguna otra verdad más que la que muestra que el mundo es un espectáculo, una ilusión, cuyos habitantes apelan a la violencia para  tantear sus límites o para intentar volverlo real, darle la consistencia faltante.

Desacato a las normas, creación libre, violencia en mostrarse diferente a toda una tradición de representación teatral: en la segunda parte del siglo XX el teatro se ha recreado como vocación, medios, libertad. Hoy en día, las consecuencias están a la vista. Un ejemplo significativo sería la obra realizada por el grupo catalán La Fura dels Baus, en 2010, “La degustación de Titus Andronicus”, interpretación libre de la obra de Shakespeare, que hace énfasis en el carácter antropofágico de la sociedad, con un lenguaje denominado furero; para implicar al público lo ubica en el mismo espacio que los actores, un espacio donde se puede mover y que recibe la información de pantalla de video, luces, sonido y actividades gastronómicas. Al final, participa en el festín.


  Otros ejemplos son las performances que en la actualidad registran una gran variedad de manifestaciones. 
 
 
Recreación en directo de Abramovic de una escena de 1969 realizada por Valie Export, basada en la performance de 1968 llamada  Action Pants: Genital Panic en la Bienal de Performance, NY, 2005
 
El cuerpo es el principal soporte de las  performances.   
  La Fura dels Baus
 
  Hector Acuña ( Frau Dianmanda) 
Orlan se sometió a una serie de cirugías plásticas para transformar su rostro en la fusión de los ideales estéticos occidentales. Estas  performances , denominadas Carnal Art,  cuentan con la participación del público a través del internet, que observaba la operación quirúrgica en el mismo instante en que se estaba realizando. Stelarc, quien  estuvo en Lima el año 2000 y se presentó en la sala Luis Miro Quesada Garland, utiliza prótesis tecnológicas, conocido como cybort, para anexar a su cuerpo implementos electrónicos; por ejemplo un  tercer brazo que es manipulado vía internet desde otro país.  David Nebreda mortifica su cuerpo dejando de comer, torturándolo y quemándolo para alcanzar el sentido de la realidad a través del dolor. En los tres casos, se trata del sentido de lo incompleto y deficiente como respecto a alguna referencia, externa o interna, donde la violencia sobre su propio cuerpo es sacrificio y prueba de vitalidad al mismo tiempo. 

Finalmente, la violencia que afecta el cuerpo pierde su sentido implicante para volverse espectáculo, cerrando así el círculo del traspaso de los límites, como en el Cremaster de M. Barney, universo extraño y extravagante, surrealista, donde la violencia se ha vuelto estética que invita al espectador a la contemplación y el disfrute. 
¿Cuando hay de beat en todas estas manifestaciones ?
Mihaela Radulescu